Caracas.- La relación entre la dirigente opositora venezolana María Corina Machado y la administración de Donald Trump ha mostrado grietas profundas antes y después de la operación estadounidense que derivó en la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Según información de The New York Times, los choques con altos funcionarios, incluido el enviado especial Richard Grenell, reflejan un deterioro prolongado que terminó influyendo en la estrategia de Washington sobre Venezuela.
Pese a ser la figura opositora de mayor relevancia en la actualidad, Machado no contó con el respaldo de Trump para asumir un papel central en la “transición” venezolana.
Según cinco personas con conocimiento de la toma de decisiones del presidente estadounidense, la postura del republicano se basó en varios factores cruciales: información de inteligencia que sugería que la oposición tendría problemas para liderar un eventual gobierno en Venezuela y la relación agria que Machado mantenía con altos funcionarios de la Casa Blanca.
El deterioro de la relación se evidenció especialmente en los intercambios con Grenell. Poco antes de una visita del funcionario a Caracas, en enero de 2024, el enviado estadounidense se reunió con los representantes de Machado en Washington, solicitando coordinar un encuentro presencial y presentar una lista de presos políticos para liberar. Sin embargo, Machado declinó la reunión en persona y optó por una llamada telefónica.
Según las fuentes citadas por The New York Times, la llamada “fue cordial”, pero con el tiempo la relación se deterioró.
Tanto Machado como su equipo evitaron entregar la lista de presos políticos, aparentemente para no comprometer su independencia ni dar a entender que su movimiento participaba en las negociaciones con el Ejecutivo venezolano, entonces encabezado por Maduro.
Grenell, a su vez, presionó en reiteradas oportunidades para que la opositora presentara un plan para impulsar a su candidato sustituto, Edmundo González Urrutia, tras quedar fuera de la contienda.
El funcionario estadounidense se frustró cuando Machado no expresó “ninguna idea concreta” sobre cómo poner en el poder al “gobierno elegido democráticamente” en las elecciones de julio de 2024, según personas informadas sobre las conversaciones.
Machado también se molestó con Grenell porque, a diferencia del secretario de Estado Marco Rubio, no denunció “enérgicamente” a Maduro como “ilegítimo”.
Según personas cercanas a las conversaciones, el funcionario les dijo a sus colegas que, aunque consideraba cierta esa declaración, emitirla públicamente podría “socavar su labor diplomática”. Estas diferencias evidenciaron la creciente fricción entre la opositora y el enviado estadounidense.
Trump también tomó en cuenta los planteamientos de altos funcionarios, incluido Rubio, quien advirtió que cualquier intento de respaldar a la oposición podría “desestabilizar aún más el país” y requerir “una presencia militar más robusta en su interior”.
Un informe clasificado de la CIA coincidía con esa evaluación, según una persona familiarizada con el documento citado por The New York Times.
“Para Trump, lo importante en Venezuela es el petróleo, no promover la democracia”, señaló el medio.
Aunque Machado intentó ganarse el apoyo de Trump, su relación con la Casa Blanca llevaba meses deteriorándose.
Funcionarios estadounidenses expresaron frustración por sus informes sobre la fortaleza de Maduro, considerando que “ella proporcionaba informes inexactos de que él estaba débil y al borde del colapso”. También mostraron escepticismo sobre “su capacidad para tomar el poder” en Venezuela.
Desde el inicio del mandato de Trump, la opositora había sido fuente de tensiones dentro de su gobierno.
En la actualidad, Trump y Rubio han declarado que se centran en trabajar con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien ocupó la vicepresidencia durante el mandato de Maduro.
“Estamos lidiando con la realidad inmediata”, dijo Rubio el domingo en el programa Meet the Press de NBC.
“La realidad inmediata es que, desafortunadamente y por desgracia, la gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela. Tenemos cosas a corto plazo que hay que abordar de inmediato”, añadió.
Freddy Guevara, exdiputado venezolano exiliado en Nueva York y miembro de la coalición de Machado, dijo no comprender por completo por qué la Casa Blanca optó por Rodríguez, aunque consideró que probablemente era “el camino más fácil por ahora”.
“Creo que los estadounidenses no apuestan por la revolución, sino por las reformas”, dijo, citado por The New York Times.
Guevara y otros miembros de la oposición se concentran ahora en exigir la liberación de presos políticos y en preparar su regreso a Venezuela para participar en “elecciones abiertas”.
El Cooperante
