Cada vez que Nicolás Maduro aparecía en pantalla aseguraba contar con el armamento necesario para hacerle frente a una invasión norteamericana.
Los aviones rusos venían semanalmente a Venezuela y todos suponíamos que era a dejar armamento y a entrenar al ejército que se enfrentaría a los invasores.
Maduro aseguraba contar con cinco mil misiles antiaéreos de fabricación rusa y amenazaba con atacar a quienes desde el Caribe prestaban sus áreas para que los norteamericanos prepararan sus acciones contra Venezuela.
Como por ejemplo, República Dominicana, de dónde salieron los aviones que el 3 de enero bombardearon Venezuela.
Quince días antes de que se lo llevaran, Maduro cambió su discurso. Ahora hacía un llamado a la paz, no a la guerra y lo decía en un inglés machacado. Y así estuvo hasta el 3 de enero cuando un comando de las fuerzas Delta se lo llevó.
El cambio de su discurso fue ¿Por qué sabía que no había forma de enfrentar una invasión o porque alguien se lo dijo?
A Maduro le habrían ofrecido los gringos que lo dejarían marcharse a Turquía donde Erdogán lo protegería pero no aceptó.
La pregunta lógica sería ¿Por qué no lo hizo si sabía que no tenía poder de fuego para enfrentar a los gringos?
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