La República Islámica de Irán cerró de manera parcial y estratégica el estrecho de Ormuz durante varias horas este martes, en el marco de maniobras navales lideradas por los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
Según reportó la agencia local Fars, esta medida responde a la necesidad de garantizar el cumplimiento estricto de las normas de seguridad para la navegación en la zona.
Las autoridades iraníes sostienen que estas acciones forman parte del derecho inalienable de la nación a resguardar sus fronteras ante las constantes amenazas militares provenientes de los Estados Unidos.
El comandante naval de los CGRI, Alireza Tangsiri, advirtió que las tropas permanecen en máxima alerta para proceder al cierre total del paso si el liderazgo del país así lo ordena.
Por su parte, la Armada de Irán ratificó que interceptará cualquier buque que infrinja las normativas marítimas dentro de sus aguas territoriales.
Esta postura firme busca disuadir las provocaciones externas y reafirmar el control soberano sobre uno de los puntos geográficos más importantes para el comercio energético mundial.
Control inteligente ante las amenazas de seguridad
Los simulacros, denominados «Control inteligente del estrecho de Ormuz», cuentan con la supervisión directa del comandante Mohammad Pakpour.
Estas operaciones técnicas y tácticas ponen a prueba la capacidad de respuesta recíproca de las fuerzas iraníes frente a posibles agresiones de seguridad.
El ejercicio demuestra la preparación operativa de la Armada para neutralizar cualquier intento de desestabilización en la región, utilizando de manera eficiente las ventajas geopolíticas que posee el país en el golfo Pérsico y el golfo de Omán.
La estrategia de defensa iraní se centra en el monitoreo de campo y el uso de tecnología avanzada para vigilar el tránsito marítimo de forma constante.
Irán defiende estas prácticas como un mecanismo necesario de autoprotección ante el asedio y las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense.
La soberanía nacional sobre el estrecho de Ormuz representa, para Teherán, una línea roja que no permite concesiones frente a la injerencia extranjera en sus aguas jurisdiccionales.
Geopolítica y estabilidad regional en el golfo
El Gobierno iraní insiste en que su presencia militar en el área tiene un carácter estrictamente defensivo y disuasorio.
El despliegue de los CGRI busca equilibrar la balanza de poder en una zona afectada por la presencia de flotas occidentales que incrementan la tensión bélica.
Al fortalecer su vigilancia, Irán asegura que contribuye a la estabilidad regional, impidiendo que potencias ajenas dicten las reglas de seguridad en un territorio que le pertenece históricamente.
El éxito de los ejercicios navales ratifica la voluntad de Irán de no ceder ante las presiones de Washington y sus aliados.
La nación persa reitera que el respeto a su autodeterminación es la única vía para garantizar un tránsito fluido y seguro en el estrecho de Ormuz.
Con estas acciones, Teherán envía un mensaje claro al mundo: el uso inteligente de su posición geográfica garantiza la protección de su pueblo y la integridad de su territorio frente a cualquier escenario de hostilidad.
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