Carmen Carrillo
Estados Unidos junto a Israel atacó a Irán el sábado. Eso casi dos meses después del asalto a Venezuela donde ocurrió una “extracción quirúrgica” y se llevan al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.
Irán responde bombardeando bases norteamericanas en Qatar, en Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos, en Kuwait. Irán lanza misiles a bases inglesas en Chipre e impide el paso de tanqueros petroleros por el estrecho de Ormuz, por donde por cierto, circula el 90 por ciento de los buques con petróleo.
Ahora, ¿Qué coincidencias y qué diferencias hay entre ambas acciones en Venezuela y en Irán? Las coincidencias son que ambas son naciones petroleras que atienden la demanda energética de China y Rusia; ambas fueron atacadas por Estados Unidos y ambas eran gobernadas por sistemas políticos con más de 20 años en el poder.
Las diferencias son que Estados Unidos llevó las negociaciones hasta la última opción antes de atacar a Venezuela y llevarse a Nicolás Maduro y a Cilia Flores pero en el caso de Irán, aunque había unas negociaciones, desde el principio Estados Unidos había anunciado el ataque. Sólo se detenía esperando las conversaciones con Irán que nunca llegaron.
La otra gran diferencia es que Irán fue un imperio (Persia) en el pasado; contó con Ciro El Grande; Darío El Grande y Jerjes, el hombre que enfrentó a los 300 griegos (según Hollywood) en el paso de las Termopilas y ganó.
¿Cuál es el tercer país que espera también una acción militar de Estados Unidos? Cuba. Posiblemente después del 15 de marzo, se anuncie el cambio de gobierno en la isla. Ya Donald Trump ha dicho que enviará muchos alimentos a la pequeña nación caribeña y que resolverá el problema eléctrico en la isla.
Seguramente en Cuba ocurra lo mismo que en Venezuela. Se organice una liberación masiva de presos políticos, número que se desconoce porque siempre ha sido un secreto muy bien guardado y se prepare un proceso de transición.
La diferencia está en que en Cuba no hay petróleo y ya ni siquiera tiene importancia geopolítica o geoestratégica debido a que las armas ahora son de largo alcance, incluyendo drones. Por lo tanto ya no hace falta como base para misiles o cohetes que apunten a Estados Unidos.
El otro país que está ya bajo el control de Estados Unidos es República Dominicana. Allí la intervención se hizo a través del desmantelamiento de la oficina de la DEA en la llamada media isla y la detención de por lo menos seis agentes de esa organización norteamericana, entre agentes de Estados Unidos y dominicanos así como la caída del jefe de la oficina antidrogas de República Dominicana.
Ya antes de eso, Estados Unidos había tomado posesión de los 12 puertos y los 8 aeropuertos de la nación dominicana. Allí el problema es la penetración del narcotráfico en el poder político y económico y el control en los poderes públicos, sobre todo el partido de gobierno PRM.
Estados Unidos tiene una lista de por lo menos 50 nombres de personas que serían solicitadas por sus nexos y conexiones con el narcotráfico. Eso incluye, diputados, senadores, oficiales militares, jueces, ministros y asesores presidenciales. Fácil no está la cosa en República Dominicana.
Como se puede ver, todo es geopolítica y hasta ahora se va cumpliendo la doctrina Monroe o Donroe (América para los americanos), lo de Donroe es por Donald como es obvio.
Y ante esa realidad ¿Qué papel juega la señora María Corina Machado?
Ninguno, evidentemente, porque se trata de juegos Grandes Ligas y ella todavía está en el ámbito de los campeonatos de pelotica de goma, porque ni siquiera ha llegado a las caimaneras.
Sin embargo la locura parece haberse instalado en el comando de María Corina. Ya habla de un regreso épico al país, como si alguien le hubiera impedido eso. Ella puede volver cuando quiera porque la Ley de Amnistía la protege.
Cuando ella salió de Venezuela, mes y medio antes de que Estados Unidos se llevara a Nicolás y a Cilia, como si fuera la Cigüeña, lo hizo en un avión norteamericano, uno de esos que fue a dejar migrantes venezolanos.
Pero el equipo de desquiciados que rodea a María Corina inventó una épica de que ella atravesó un río lleno de cocodrilos, luego se subió a un rinoceronte y corrió por el desierto; después llegó a una orilla de playa donde la esperaba una lanchita y cruzó el ancho mar sin ser bombardeada por los norteamericanos en el Caribe y luego fue recogida en una punta de arena blanquísima en el mar por un helicóptero. Y posteriormente tomó su vuelo para Noruega donde recibió el premio Nobel de la Paz.
¡Qué contradicción! Una señora que se cansó de pedir una invasión en Venezuela, fue premiada por Noruega porque es un “símbolo” de Paz. Ese premio tuvo un precio, obviamente, a menos que pensemos como el africano de la película “Los Dioses deben estar locos”.
La señora vive de relatos y narrativas que sólo revelan una inmensa irresponsabilidad que además ha ido permeando hacia una gran parte de la población venezolana que cree que vivir mintiendo es correcto. La primera mentirosa, por supuesto, es María Corina y es terrible que nadie diga nada.
Se le permite mantener una historia que es mentira porque ella no tiene intención de integrarse políticamente. Ella sólo quiere el poder para ser la presidenta, si es posible sin elecciones, sólo porque Estados Unidos así lo decida.
Personalmente estoy convencida que a María Corina hay que detenerla. No ponerla presa, no. Tampoco desvivirla como se dice ahora en Yotube porque si dices el otro verbo te cierran el programa. No. Tampoco eso. Que se desviva cuando le toque, si es posible después que vea a sus nietos y a Venezuela en mejores condiciones.
Pero hay que pararla porque hay que detener esa conducta irresponsable de venezolanos, dentro y fuera del país, que manejan un discurso de odio y un lenguaje de odio.
Deben terminarse los Padres Palmar; los periodistas del entorno de María Corina, que dicen y repiten mentiras; los asesores y asesoras (para hablar como los chavistas y los progre) desquiciados, que los hay y muchos; los Orlandos Urdanetas; Franklin Virgüez; los marginales como Kilómetro, centímetro y decímetro; las viudas y las divorciadas de la godarria caraqueña.
Los “afortunados” como Antonio Ledezma, todos los resentidos sociales venezolanos que se encontraron de la noche a la mañana sin poder porque el chavismo arrasó con todos ellos y al final demostraron que su preocupación no es Venezuela, como no lo fue cuando formaban parte del grupo Phelps; Cisneros; Mendoza; Vollmer; AD; Copei; la izquierda venezolana aburguesada; los perdidos como Miguel Henrique Otero Castillo, que pensó siempre que sabía de política y no nunca supo y los Alberto Federico Ravell que no sabían de política pero sí de narrativas y mentiras.
Así como el chavismo se va acabando porque ese partido es como Convergencia, existió mientras estuvo en el poder y Rafael Caldera lo mantuvo, se tiene que acabar la política que desarrolla la amiga María Corina Machado Parisca, una política de odio, tan igual o peor que la del chavismo.
No se puede repetir lo ocurrido cuando la Revolución del 45 que AD salió a perseguir a gente como a Arturo Uslar Pietri; no puede ocurrir como cuando Marcos Pérez Jiménez abandonó el país, no fue que lo derrocaron, se marchó porque como dijera uno de su entorno “pescuezo no retoña” y se marchó con su familia y sus ministros y maletas de dinero y entonces persiguieron, robaron y mataron a personas en nombre de la “democracia”.
No. Eso debe acabarse. No podemos volver a la guerra federal (1859-1863), cinco años donde murieron más de 100 mil venezolanos luchando entre sí por ideas estúpidas mientras Abraham Lincoln liberaba a los esclavos e intentaba reunificar a Estados Unidos y detener la guerra entre el norte y el sur (1861-1865).
Nuestra oposición no sirve para mucho, como hemos podido darnos cuenta todos los venezolanos, pero son menos malos que la señora María Corina Machado Parisca sola. Son menos malos que Leopoldo López y su pandilla, entre ellos el interino de Juan Guaidó; son menos malos que Edmundo González Urrutia. Sólo deben ser un poquito más honestos y decentes. Gente de bien. No pedimos mucho. Sólo eso: Gente de bien.



