Carmen Carrillo
Cuentan los que saben que a Donald Trump lo han escuchado cantar por los pasillos de la Casa Blanca un estribillo que dice “María Corina me quiere gobernar y yo le sigo, le sigo la corriente porque no quiero que diga la gente que María Corina me quiere gobernar”.
Si. Es mejor hacer bromas que tomar en serio a nuestra oposición. Y es que la “líder indiscutible” de la oposición esta semana fue llamada a botón por su ya no tan amigo Marco Rubio, secretario de Estado del gobierno norteamericano y posible precandidato presidencial del partido republicano.
Marco, o Marquito como le dice Mancebo, influencer cubano asentado en el negocio del transporte en Miami, le leyó la cartilla a nuestra diva quien escuchó todo en silencio mientras su otro yo del doctor Merengue le susurraba al oído, “no te preocupes, allí están nuestros amigos los demócratas, que en las elecciones de medio término en noviembre de este año, van a ganar”.
María, ¿Te puedo decir así verdad? Ya tenemos confianza, sobre todo con el gentío ese, vía Facebook, que quiere ser amigo mío, casualmente amigos tuyos, entre esos el economista de las parchitas: Ricardo Haussman.
(Ojo, Ricardo, lo de las parchitas no es mala idea, no te critico, sólo recuerdo tu frase más brillante para el público ignorante en materia económica).
María creo que te quedó muy bien la foto con Marco Rubio. Él se veía medio incómodo, sobre todo porque no sabía con cuál le ibas a salir pero chica, te portaste bien, gracias a Dios.
No le pasaste otra raya a nuestro gentilicio. Entre tú, Carlos Vecchio, Julio Borges, Juan Guaidó y el mago de las ONG’s, Leopoldo López, nos llaman los tigres de Bengala por el rayero o las cebras. No se cuál es mejor, prefiero el de tigre.
Sabes, por qué te digo lo de las rayas que no rallas, que eso es otra cosa, eso es hacernos miguitas, porque los gringos son unos tipos que hacen tratos con base a la palabra.
Es decir, si les dijiste que te ibas a portar bien, no debes seguir llamando a Delcy Eloína Rodríguez, la presidenta interina de Venezuela, la jefa del cartel, la jefa de los torturadores del Helicoide, corrupta.
Si, yo sé, que gracias a esa narrativa o relato como le gusta decir a la izquierda, construyeron todo el argumento para que el 3 de enero de este año, los gringos se llevaran a Nicolás Maduro Moros y a su señora Cilia Flores.
Pero eso ya no te sirve. Marquito te leyó el mantra: Estabilización económica y control energético; recuperación del país y reconstrucción institucional y transición política hacia un gobierno democrático estable.
Deja los brincos, recoge a tu poco de locos y que “influencers” que andan diciendo mentiras; pon orden en la pea chica, recoge a Magaly Meda y a tú mamá, quienes creen que son “tronco” de asesoras políticas, lo que te hacen es daño y no sólo a ti, al país, es el país lo importante, no tú, no yo, no tú mamá, no la esposa de Jorge Olavarria junior. No. Se seria por una vez en tu vida. No actúes como una heredera. Actúa como alguien que alguna vez en su vida ha trabajado, sabe cuánto cuesta el colegio de los muchachos, el pago de los servicios, cuadrar la caja para que te alcance, cónchale vale.
Mira, que el discurso de Trump el miércoles en la noche estuvo bueno. El hombre naranja puede ganar en noviembre y si eso pasa ¿Cómo quedas tú? Ven que te respondo: Como la guayabera, por fuera.



