Donald Trump poco a poco se convierte en el rey del blofeo. Es más me atrevo a decir que está metido en un berenjenal con el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores y busca como salir de la situación.
El sábado 3 de enero bombardeó Caracas y se llevó a Maduro y a Cilia. El sábado siguiente, 10 de enero, bombardeó Siria, presuntamente a los “angelitos de IE”; ahora amenaza a Irán, quien vive hace más de 15 días una especie de “primavera iraní” donde los habitantes de ese país, presuntamente luchan por liberarse de los Ayatolas.
Hasta ahora, según las agencias de noticias habrían muerto más de 544 personas debido a la represión del gobierno iraní.
Trump ya le dijo a Cuba que no hay más petróleo ni dinero a menos que hagan un trato con él. Es decir va a matar de hambre a un pueblo que tiene 60 años bajo un yugo “de felicidad” y últimamente viviendo apagones masivos y más hambre.
Su otro ofrecimiento fue decir que Marco Rubio, hijo de cubanos, sería un magnífico presidente para Cuba, cuando Rubio lo que quiere es ser presidente de Estados Unidos, o quizás si no le queda otra, ser vicepresidente.
También le advirtió a Gustavo Petro, presidente de Colombia que se prepare y por supuesto a Claudia Sheinbaum, presidenta de México, que esté pendiente porque los carteles de la droga de México son los que gobiernan en ese país y él no lo va a tolerar.
Además dijo que Groenlandia debe regresar a Estados Unidos y que manejará los recursos resultantes de la venta de petróleo venezolano “porque en ese país hay mucha corrupción”.
Y así va el presidente de la nación más poderosa del mundo, cosa que por cierto no está en discusión porque la invasión a Venezuela y posterior secuestro de Nicolás y Cilia así lo demuestran.
Ni Rusia ni China han movido un dedo por Venezuela, ni siquiera porque le debemos a los chinos 60 mil millones de dólares. Eso no significa otra cosa, que ni Rusia ni China tienen el apresto militar gringo.
Hasta aquí cualquiera puede decir: Ajá pero no es blofeo porque hasta ahora ha ejecutado todo lo ofrecido. Bueno, sólo ha concretado el secuestro de Maduro y de Cilia y el bombardeo a Siria. Todo lo demás está en veremos.
Su último ofrecimiento fue anunciar que se invertirán 100 mil millones de dólares para recuperar la industria petrolera y aunque se reunió con los representantes de las siete hermanas y de productores europeos, sólo logró que Chevron continuara en Venezuela y Repsol, la española, dijera que sí.
Todas las demás, incluyendo Exxon, declinaron la invitación, entre otras cosas porque vivieron procesos de expropiación bajo la gestión de Hugo Chávez, primero y después con Nicolás Maduro, así que no van a meter ni un centavo porque no tienen la certeza de recuperar sus reales.
Entonces ¿Qué hace míster Trump? Anuncia que el Banco Mundial y el FMI internacional invertirán cinco mil millones de dólares, sólo eso, de préstamos que los organismos multilaterales le harán a Venezuela, o sea préstamos que habrá que pagarle al gobierno norteamericano que técnicamente son los que mandan en ambos.
En pocas palabras, a Venezuela no llegará el maná norteamericano a rescatar la industria petrolera, sector que por cierto fue desmantelado por el chavismo primero, proceso que se mantuvo con el madurismo.
Sólo Tarek El Aissami y ahora Delcy Rodríguez mantuvieron la industria petrolera andando y eso porque hicieron acuerdos con Chevrón, con China y con otras productoras extranjeras.
Donald Trump, tiene hasta el 31 de enero de este año para resolver toda esa larga lista de realidades. Ese día se vence el plazo que le dieron el año pasado cuando el gobierno federal se paralizó. Los demócratas se preparan para iniciar su trabajo de hacer política.
El 31 de enero si no logra algún tipo de acuerdo con los “malvados” demócratas como Trump los llama, el ICE, por ejemplo, la policía migratoria se paraliza porque no tendrán como cobrar, y eso sin hacer mención al caso de la activista norteamericana muerta en extrañas circunstancias debido a un ataque de agentes de ICE en contra de la mujer que al parecer trató de huir o de lanzarle el vehículo a los funcionarios.
Decir que Trump la tiene fácil es mentir; decir que está blofeando no es mentir. Vamos a comprar dulcito de lechoza para sentarnos a ver qué va a ocurrir en la nación más poderosa militarmente hablando, del mundo.
Carmen Carrillo
