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    “Usted no va” le dice Trump a María Corina

    Carmen Carrillo

    Este jueves María Corina Machado será recibida por el presidente interino de Venezuela, Donald Trump.

    Eso ha generado una desazón en el ámbito de la oposición al punto que Diego Arria, Antonio Ledezma, ex gobernadores de Caracas; Leopoldo López, ex alcalde de Chacao y el grupo Idea, representado en este caso por el expresidente colombiano Andrés Pastrana, exigen que en ese encuentro debe estar el presidente de Venezuela, Edmundo González.

    Lo cierto del caso es que Venezuela ya va por tres presidentes: Delcy Eloína, Donald Trump y el legítimo dirían los mariacorinistas, Edmundo González Urrutia.

    Y pensar que todo este desorden es producto del 28 de julio del 2024. Sí. Porque si alguno de los dos candidatos, Edmundo González Urrutia y Nicolás Maduro Moros, hubieran pedido repetición de elecciones, nos hubiéramos evitado todo este quilombo como dirían en Argentina.

    La repetición de elecciones era el único camino que le quedaba a Venezuela en esa ocasión. Del lado del mariacorinismo decían que habían ganado y por supuesto del lado de Maduro repetían lo mismo.

    Uno no sabe,  por qué sí el mariacorinismo había ganado,  organizaron acciones violentas en todo el país; derribaron estatuas de Chávez y en el camino se llevaron una de José Gregorio Hernández; persiguieron policías; quemaron desde del Psuv, en fin hicieron un desastre total.

    En el comando de González Urrutia nadie tuvo la coherencia de tener un centro de totalización y de control de los centros de votación; no hubo operación satélite es decir la transmisión de los resultados electorales a un equipo que llevara un orden de forma tal que pudieran tener pruebas ciertas del triunfo.

    No. Se inventaron una película de triunfo; cargaron con varias actas electorales cuyos resultados no representaron  ni el 50 por ciento de los votos y siguieron por esa bajada, con un rector electoral, Juan Carlos Delpino, quien no sólo no estuvo en la totalización en el CNE, a pesar de ser rector, sino que escapó del país y desde afuera contó una épica, como dicen ahora los influencers, de triunfo y trampa.

    Y ¿Cómo se dio cuenta él si ni siquiera hizo el trabajo? Por eso es que Donald Trump le dijo a la oposición en su cara que las elecciones del 28 de julio de 2024 eran ilegítimas. Pero además ilegítimas de los dos lados, del gobierno y de la oposición.

    Ahora Maduro está preso en los Estados Unidos y cada día que pasa se caen las causas de su secuestro; Edmundo González está calentando el brazo; María Corina se ha creído la épica de que gracias a ella Venezuela está libre y Donald Trump se autodesigna presidente interino de Venezuela.

    Escenarios

    Y llega el jueves para ese encuentro. María Corina carga bajo el brazo el premio Nobel de la Paz para dárselo a Donald Trump, a pesar de que en Oslo ya le dijeron que no lo hiciera.

    La noche anterior le ha precisado vía telefónica a Edmundo González, que “usted no va”  como diría el comediante venezolano norteamericano, George Harris y ahora ella se prepara para ver a Papá Trump.

    La emoción la embarga.  María Elvira Salazar y Carlos Giménez, parlamentarios por la Florida y manos derechas de Marco Rubio, la acompañan.

    María Elvira levita de la felicidad y María Corina la mira con esos ojos que no ocultan su desprecio por los seres que no son de su misma clase social.

    Y así se abre la puerta de la Sala Oval (suponemos que allí la verá míster Trump) y María Corina ingresa mientras escucha un coro de ángeles que le susurran maravillas.

    Entonces Trump en ese estilo de padrote del Bulling la saluda rápidamente y le expresa que para ella hay tres escenarios:

    *Uno que sea su vicepresidenta y gobierne Venezuela desde afuera; 

    *Dos, que vaya a Venezuela y se integre al equipo de Delcy Eloína porque de lo que se trata es de sacar al país adelante y;

    *Tres, que se aguante unos dos años, “mientras ponemos las cosas en orden”, precisa el presidente de la nación más poderosa del mundo.

    La cara de la ínclita y nefelibata (como la llama Daniel Lara Farías) de María Corina es todo un poema. Eso no es lo que ella quería. Ella aspiraba a salir de allí con el nombramiento de presidenta de Venezuela.

    Trump le reitera que esas son las propuestas. Termina la conversación y se despide. Debe tomar el Force One para hablar con la prensa (parece que es el único lugar donde lo hace) porque tiene ganas de amenazar a Miguel Díaz Canel, presidente de Cuba y al de Irán.

    Por ahora le ha colocado la flota más poderosa del mundo al extremo norte de Cuba y en cuanto a Irán ya envío sus agentes Delta y sus F-35 a atacar a Irán.

    El ejercicio de extracción de Nicolás Maduro le quedó tan bien que quiere continuar practicando.

    Mientras tanto el resto del mundo observa. China y Rusia han quedado como par de paletos y parece que continuarán así.

    China tiene la mira en Taiwan y Rusia quiere Ucrania y después se verá si retoma Hungría, Polonia, y el resto de las ex naciones de la Urss. Todo es posible.

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