Venezuela es el país de América Latina que más le debe a China. La deuda es aproximadamente de 59.200 millones de dólares.
Fue el presidente Hugo Rafael Chávez Frías quien desde el 2005 inició el endeudamiento con el gigante asiático.
Los recursos fueron usados en proyectos energéticos e infraestructuras, acumulando la mayor deuda en la región con China.
El otro deudor que tiene Venezuela es Rusia. También fue Hugo Chávez quien suscribió los contratos. La deuda es un poco más pequeña, cerca de 3,485 millones de dólares.
Debido a las sanciones impuestas contra Venezuela, el gobierno se vio obligado a cancelar pagos de deudas con China y Rusia con petróleo pero por causa del bloqueo del gobierno de Donald Trump que ordenó el decomiso de barcos de la llamada flota fantasma que transporta petróleo desde Venezuela para China, Rusia e Irán, la situación se ha complicado para Venezuela como deudor y para China y Rusia como acreedores.
De acuerdo a un cable de Reuters, firmado por Rodrigo Campos y Karin Strohecker, el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro ha puesto en primer plano la crisis de la deuda de Venezuela, uno de los mayores impagos soberanos sin resolver del mundo.
Tras años de crisis económica y sanciones estadounidenses que aislaron al país de los mercados de capitales internacionales, Venezuela entró en situación de impago a finales de 2017 tras incumplir el pago de bonos internacionales emitidos por el Estado y la petrolera estatal Petróleos de Venezuela, conocida como PDVSA.
Desde entonces, los intereses acumulados y las reclamaciones legales relacionadas con expropiaciones pasadas se han sumado al principal impagado, lo que ha aumentado el pasivo externo total mucho más allá del valor nominal de los bonos originales.
La deuda en mora de Venezuela ha repuntado desde que el presidente estadounidense Donald Trump llegó al poder en enero de 2025, al apostar los especuladores por la posibilidad de un cambio político.
A continuación se muestra un resumen de las entidades que deben dinero, los posibles elementos que podrían incluirse en una reestructuración y quiénes podrían llamar a la puerta de Caracas para cobrar.
¿Cuánto debe Venezuela?
Los analistas estiman que Venezuela tiene unos 60.000 millones de dólares en bonos impagados.
Sin embargo, la deuda externa total, incluidas las obligaciones de PDVSA, préstamos bilaterales y laudos arbitrales, asciende a entre 150.000 y 170.000 millones de dólares, dependiendo de cómo se contabilicen los intereses devengados y las sentencias judiciales, según los analistas.
El Fondo Monetario Internacional estima que el PIB nominal de Venezuela será de unos 82.800 millones de dólares en 2025, lo que implica una ratio deuda/PIB de entre el 180% y el 200%.
Un bono de PDVSA con vencimiento original en 2020 estaba avalado por una participación mayoritaria en Citgo, una refinería con sede en Estados Unidos que, en última instancia, pertenece a PDVSA, cuya sede está en Caracas.
Citgo es ahora un activo en el centro de los esfuerzos supervisados por los tribunales para que los acreedores recuperen valor.
¿Quién tiene qué?
Años de sanciones, incluida la prohibición de negociar con la deuda de Venezuela, han dificultado el seguimiento de la titularidad.
Es probable que la mayor parte de los acreedores comerciales sean tenedores de bonos internacionales, incluidos inversores especializados en deuda problemática, a veces denominados fondos buitre.
Entre los acreedores se encuentra un grupo de sociedades a las que se les concedió una indemnización mediante arbitraje internacional después de que Caracas expropiara sus activos.
Los tribunales estadounidenses han confirmado indemnizaciones multimillonarias a ConocoPhillips y Crystallex, entre otros, convirtiendo esas reclamaciones en obligaciones de deuda y permitiendo a los acreedores reclamar activos venezolanos para recuperar lo perdido.
Un grupo cada vez mayor de demandantes reconocidos por los tribunales compite por cobrar de la sociedad matriz de Citgo a través de procedimientos judiciales en Estados Unidos.
Un tribunal de Delaware registró alrededor de 19.000 millones de dólares en reclamaciones con el objetivo de participar en el reparto del dinero que se obtenga mediante la subasta de PDV Holding, la empresa matriz de Citgo, lo que supera con creces el valor estimado de los activos totales de Citgo. PDV Holding es una filial de propiedad exclusiva de PDVSA.
Caracas también tiene acreedores bilaterales, principalmente China y Rusia, que concedieron préstamos tanto a Maduro como a su mentor, el expresidente Hugo Chávez.
Es difícil verificar las cifras exactas, ya que Venezuela no ha publicado estadísticas completas sobre la deuda en años.
¿Una reestructuración lejana?
Dada la gran cantidad de reclamaciones, procedimientos legales e incertidumbre política, se prevé que cualquier reestructuración formal sea compleja y prolongada.
Una renegociación de la deuda soberana podría basarse en un programa del FMI que estableciera objetivos fiscales y supuestos de sostenibilidad de la deuda.
Sin embargo, Venezuela no ha tenido una consulta anual con el FMI en casi dos décadas y sigue sin tener acceso a la financiación del organismo crediticio.
Las sanciones de Estados Unidos son otro obstáculo. Desde 2017, las restricciones impuestas tanto por los Gobiernos republicanos como por los demócratas han limitado drásticamente la capacidad de Venezuela para emitir o reestructurar deuda sin licencias explícitas del Tesoro de Estados Unidos.
No está claro qué pasará con las sanciones de Estados Unidos.
De momento, el presidente Donald Trump ha dicho que Estados Unidos «dirigirá» la nación productora de petróleo.
