CNP 12.354
Mientras el tablero energético mundial vuelve a mirar a Venezuela con interés, un escándalo de deudas millonarias y prácticas financieras opacas amenaza con hundir el tejido empresarial local. Los protagonistas: la China National Petroleum Corporation (CNPC) y su brazo ejecutor, China Huanqiu Contracting & Engineering Corporation (HQCEC).
El «Monumento a la Desidia» en Jose y Morichal
Lo que nació como el ambicioso Proyecto de Expansión de Petrolera Sinovensa —diseñado para elevar la producción de 105 a 165 mil barriles diarios— se ha transformado en un cementerio de obras inconclusas.
Fuentes del sector confirman que HQCEC abandonó proyectos críticos en el Complejo Criogénico de Jose (Anzoátegui) y en Morichal (Monagas).
Sin embargo, el daño más grave no es de ingeniería, sino patrimonial: la corporación china mantiene una deuda acumulada desde 2018 con más de 200 contratistas venezolanas que financiaron con capital propio la operatividad de estos proyectos.
El «Peaje» de las empresas aliadas: ¿Corrupción institucionalizada?
La denuncia adquiere un matiz penal al revelarse un presunto esquema de enriquecimiento ilícito. Según Rosario Previte, presidente de Spc Servicios Nacionales C.A., el cobro de las facturas se ha convertido en un calvario de casi una década.
«HQCEC ha propuesto liquidar los fondos a través de supuestas ‘empresas chinas aliadas’. Al investigar, descubrimos que estas empresas están dirigidas por ex-empleados de las mismas corporaciones chinas», explica Previte.
El esquema funciona de forma perversa: estas «aliadas» exigen porcentajes de operación tan elevados que devoran la utilidad de las empresas venezolanas, ya mermada por la hiperinflación. Para los afectados, se trata de una fachada para desviar fondos públicos hacia bolsillos particulares bajo el concepto de comisiones operativas.
Una retirada silenciosa frente a la apertura occidental
La conducta de los gigantes asiáticos contrasta drásticamente con la nueva dinámica del mercado. Mientras Chevron y corporaciones europeas negocian su reingreso bajo estándares de cumplimiento internacional, China parece estar en una fase de extracción unilateral.
*Ventas con descuento: Se estima que China obligó la venta de crudo venezolano con descuentos de hasta $20 dólares por debajo del mercado.
*Vía judicial: Hasta ahora, solo la empresa Rafay C.A. ha logrado soluciones mediante demandas legales, dejando al resto del gremio en un «limbo financiero» que afecta directamente a miles de familias trabajadoras.
Un clamor por transparencia
La industria petrolera nacional no puede recuperarse sobre las ruinas de sus proveedores. «No es solo un daño contable, es un daño moral al país», sentencia Previte.
La exigencia es clara: las autoridades venezolanas deben intervenir antes de que los socios chinos se retiren por completo, dejando tras de sí una deuda impagable y un sector privado destruido.
