Carmen Carrillo
La oposición que dirige María Corina Machado, de ella y sus “genios” tan extremistas y excluyentes, como el chavismo en sus buenos tiempos, comienza una maniobra que persigue lograr que María Corina Machado sea electa presidente del país.
La “líder” de la oposición como se autodenomina ella y la llama su secta, estuvo quieta unos días pensando que luego de la invasión norteamericana y la extracción quirúrgica de Nicolás Maduro y de Cilia Flores, junto a Edmundo González Urrutia ejercería el poder en Venezuela.
Después de todo “ganamos” gritan a los cuatro vientos y guardan un poco papeles en una bóveda de un Banco en Panamá. Nadie ha visto si eso es cierto.
Del lado del gobierno pasó exactamente lo mismo. Nicolás Maduro tiró una huida hacia adelante, en el más puro estilo cubano. “Oye mi sangre presentamos un poco de cajas en el TSJ y le decimos al mundo que allí están los votos” pero tampoco nadie los vio.
Esta es la fecha en que el CNE no ha subido ni una sola planilla sobre el “triunfo” del 28J. Así que casi dos años después los venezolanos no sabemos quién ganó el 28 de julio del 2024.
Ante esa realidad, a corto plazo (febrero de 2026), las posibilidades de María Corina Machado de asumir la presidencia son complejas y están marcadas por una paradoja.
Aunque ella dice contar con un apoyo popular masivo (cercano al 78% según encuestas recientes mandadas a hacer por su equipo), ha sido desplazada políticamente por la estrategia de la administración Trump, que ha preferido trabajar con la estructura actual liderada por Delcy Rodríguez.
María Corina Machado Parisca enfrenta varias situaciones.
Primero, el Bloqueo de la Casa Blanca. A pesar de ser la aliada natural de Washington y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, Donald Trump ha sido pragmático y algo frío respecto a su ascenso inmediato.
Considera que ella tiene una falta de «control interno». Trump declaró públicamente que Machado «no tiene el apoyo ni el respeto necesario» dentro de las estructuras de poder vigentes (militares y burocráticas) para garantizar la estabilidad inmediata.
Pero además EE. UU. ha optado por mantener a Delcy Rodríguez como presidenta interina mientras ésta garantice el acceso al petróleo y la seguridad interna, dejando a Machado en un rol de liderazgo moral pero sin mando ejecutivo.
Esta realidad ha llevado a María Corina a atacar a Donald Trump y al país afirmando que no hay una transición real.
Machado no ha aceptado el status quo y se encuentra en una intensa ofensiva diplomática desde Washington.
Cuando se reunió con Marco Rubio, el pasado 28 de enero de 2026, exigió una «transición real» que no permita que «un sector del régimen (las mafias) se quede en el poder».
La otra oferta hecha por Trump, de formar parte del gobierno, ha sido rechazada por ella.
Se ha negado rotundamente integrarse a un gobierno compartido con Delcy Rodríguez, afirmando que «nadie tiene fe» en la actual presidenta encargada.
Pero además se refiere a ella utilizando epítetos peyorativos y denigrantes, como siempre ha sido su lenguaje.
Ante esta situación ¿Cuáles son los escenarios a corto plazo?
*Elecciones futuras: Machado sostiene que será elegida presidenta «cuando llegue el momento adecuado», apuntando a un proceso electoral democrático que aún no tiene fecha clara debido al control administrativo temporal de EE. UU.
*Presión popular: Su mayor activo era la calle. Si el gobierno de Delcy Rodríguez no logra mejorar la economía o si EE. UU. percibe inestabilidad, ella cree que la presión popular podría forzar a Washington a reconsiderar su liderazgo para evitar un nuevo estallido social.
María Corina Machado está como en una sala de espera geopolítica. Ella afirma tener los votos, pero no tiene las llaves de Miraflores, las cuales Trump ha entregado temporalmente a Delcy Rodríguez a cambio de petróleo y orden.
Su presidencia depende de que logre convencer a los «halcones» de Washington de que la estabilidad con el chavismo residual es un espejismo.
Sin embargo ella acaba de mover sus fichas y afirma que en 10 meses debe haber elecciones en Venezuela porque ella hace el cálculo político de que Trump va a perder las elecciones de medio término, por eso ella se alinea con los demócratas, convencida que ellos si le van a dar las llaves del Palacio de Misia Jacinta.
Mientras tanto Machado presiona, presiona y presiona, pensando que lo va a lograr. Sus asesores consideran que el único escenario posible es el que la muestra a ella ejerciendo el gobierno en Venezuela.
Si para eso debe destruir al país no se van a detener. Si eso genera una guerra interna, tampoco les va a importar. Aquí lo único importante es que ella dirija Venezuela.
