Carmen Carrillo
María Corina Machado no deja de sorprendernos. Asistió a la toma de posesión de José Kast, presidente de Chile, y nunca le reclamó que ese pichón de dictador va a expulsar a los venezolanos.
Y pensar que Venezuela envió a Chile a Andrés Bellos, para que aprendieran a hablar y no lo logró porque nadie entiende lo que los tipos dicen.
¡Y cómo ayudamos a los chilenos que huían de Pinochet! Hasta Isabel Allende recaló en Caracas y allí fue protegida.
Claro, los venezolanos siempre hemos sido ilusos, por eso llegó el chavismo. Siempre han abusado de nuestra buena fe.
Casi que somos como los indígenas que recibieron a los españoles que llegaron a nuestras tierras y nos cambiaron espejitos por oro y nosotros de lo más emocionados.
Ella quiso aplicar un pisa y corre. Como se siente presidenta de Narnia, pretendía hacer un periplo para solicitarle a los presidentes de América Latina, sobre todo a los que no son de izquierda, que le pidieran a Donald Trump, que la hiciera presidenta de Venezuela, pero los tipos se hicieron los locos.
Al final no le quedó más que regresar a los Estados Unidos. Suponemos que allá seguirá conspirando.
La otra sorpresa que nos dio a conocer la presidenta de Narnia fue la épica que vivió para peinarse, maquillarse, y vestirse para poder estar a la “altura” de la cita en la Toma de Posesión de Kast.
Tengo un amigo que dice que esa señora lo que da es pena y le respondo que a los venezolanos nos da vergüenza que la “líder fundamental de la oposición” hace esos ridículos. Y lo peor es que sus seguidores son como ella, ridículos y medio loquitos.
Le cayeron a palo a la periodista chilena que se atrevió a preguntarle a María Corina sobre la situación de los migrantes venezolanos y las acciones de Kast.
Pero si esa era la pregunta lógica, al margen que hayan sido, hipotéticamente hablando, Boric y Bachellet los que hayan enviado a la periodista.
Y dígame la respuesta de María Corina, a la otra pregunta de la periodista sobre si el «pronto» era eterno porque ella decía que pronto caería el régimen y allí sigue; que pronto sería presidente de Venezuela y todavía nada.
A veces me pregunto, si María Corina no tiene una amiga que en verdad la aprecie y la ayude. Por lo menos la ayude a no hacer el ridículo, a no dar la impresión de que tiene problemas emocionales-espirituales para no decir mentales.
Es que parece que no tiene ni una «amiga imaginaria». Todos o mejor dicho la mayoría de los niños tuvieron una amiga o amigo imaginario, pero es que María Corina, parece que no tuvo ni eso. Es triste. Las amigas imaginarias son mejores, en muchos casos, que las reales, no te tienen envidia. Jajajajaaja.
Ese pequeño comité de asesores, conformado por su familia y sus seguidores tipo Tercer Reich no la quieren, no la aprecian y no la ayudan. A menos claro, que ella no se deje ayudar. Ya empiezo a creer eso, que ella no se deja. Santo Dios.
Leopoldo López no ha tenido que meter la mano para “ayudarla”. Ella sola se “ayuda”.
PD: A la familia, amigos y panas de María Corina, les pido que no soliciten vía Facebook ser amigos míos, yo no quiero esas amistades como tampoco nunca quise a los chavistas. Yo me siento bien sola.
