Nicolás Maduro y María Corina Machado siempre tendrán trabajo. En Venezuela, por lo menos. Ambos son sensacionales diciendo tonterías, por no decir estupideces.
Maduro todas las semanas repite alguna “idea sensacional” de esas que uno no sabe si las piensa o se las dicen.
Con abrir el diario El Universal, el lector se consigue con una de esas “frases legendarias”.
Algunos ejemplos de esta semana: “Venezuela no será sumisa nunca, es libre siempre” o “Rompimos 300 años de opresión imperial” o que se reunió con un arquitecto japonés “para intercambiar ideas”.
María Corina le sigue en la vanguardia con otra “idea sensacional”, de esas que hacen que el oyente o lector muestren sorpresa con un ¡¡¡oh!!!
Para ello hay que buscar el diario El Nacional. Allí recogen el pensamiento de nuestra prócer libertaria.
En los últimos 15 días la “líder” le dijo a los militares: Prepárense y despierten y también dijo como Yogui Berra: “Esta lucha es hasta ganar y punto”. Algo así como que el juego se acaba en el out 27.
Mientras tanto el país se destruye. Cae un aguacero y se vienen abajo los puentes, los pueblos son arrasados por vaguadas y a Nicolás no se le ocurre una idea mejor que achácale la culpa al Cambio Climático.
No es que los tipos son los campeones de la ineptitud, que tienen 25 años gobernando a Venezuela y aún no han aprendido a hacer bien una pantalla atirantada o a construir bien las bases de un puente.
En Ciudad Bolívar un puente se cayó dentro del pueblo y el gobernador saliente, Ángel Marcano y su jefe de Obras Públicas, Pedro Perales, nunca pudieron resolver el problema. Conclusión: Ahora los habitantes del sector deben dar la vuelta, pagar más en pasaje y además ver como todo el área se ha convertido en una cárcava y en refugio de indigentes y “ojo de agua” espontáneo, o sea, basurero.
Pero a Maduro eso no le importa; no es él quien debe gastar más y a María Corina, menos. Ella no tiene idea donde queda esa vaina.
II
Aparentemente hay periodistas molestos por la entrega de los premios de periodismo 2025.
Uno de los beneficiarios fue el capitán Diosdado Cabello, por su Sábado Sensacional, de los miércoles, El Mazo Dando.
Seguro algunos periodistas ganaron pero no conozco sus nombres.
Claro en tiempos pasados jamás ocurrió que AD o Copei decidieron quiénes se ganaban esos premios. (Léase el sarcasmo, por favor).
O mejor, la izquierda que siempre gobernó los diarios y gremios periodísticos a quienes Jean Francois Revel alguna vez definió como los cuidadores de “El conocimiento inútil”, tampoco ayudó a sus amigos o amigas.
Otros que están molestos son los escritores. Jorge Rodríguez ganó el premio Rómulo Gallegos y claro salieron a decir que eso era una ofensa para Gallegos.
A los ofendidos se les olvida que el primer premio como escritor que alcanzó Jorge Rodríguez fue el premio de cuentos de El Nacional.
Eran otros tiempos. Miguel Henrique, Alfredo Peña y quizás Ibéyise Pacheco, gobernaban y les parecía bien eso.
Ese es el problema nuestro: Memoria corta.
Otros están molestos porque Tarek William Saab celebró con sus “amigos” 45 años de producción literaria.
Seguro que la poesía de Tarek tiene sus lectores, seguro que sí y seguro que sí, que Tarek después de 45 años de llevar sus hojas para que las vieran Oscar Guaramato o Miguel Otero Silva los mediodías en El Capitán, ha mejorado. En ese tiempo algo debe haber aprendido.
De todos modos, a mí no me gusta su poesía, debe ser porque quizás a veces tenía la oportunidad de sentarme con esos próceres y con Tarek, cuando era una simple pasante de El Nacional y escuchar las correcciones que le hacían a su trabajo literario.
En fin la revolución sólo aprendió lo malo del pasado. A autopremiarse, a premiar a los amigos, a tener presos políticos y a enriquecerse con los dineros del Estado.
Sin embargo hay que reconocer algo, los contratistas del pasado eran buenos. Todas las obras del país son de esa época.
E incluso los de Marcos Pérez Jiménez y los de Juan Vicente Gómez, eran aún mejores porque todavía sobreviven sus obras.
La revolución bolivariana no tiene ni una sola obra que exhibir porque el puente Orinoquia no lo terminaron; el metro de Guarenas tampoco y el tercer puente sobre el río Orinoco, entre Caicara del Orinoco y Cabruta en Guárico es un monumento a la ineptitud.
Creo, si no me falla la memoria, que esa obra la quiso hacer Diosdado Cabello cuando fue ministro. Se quedó en eso: Quiso.
De resto son pilotes que en una esquina salen en una dirección y en la otra esquina parten en otra dirección.
Al final nunca se encontraron. Por eso no hay nadie preso y no entiendo por qué?
Carmen Carrillo