Carmen Carrillo
A ver, ¿Cómo llamamos a los amigos de la oposición: Los inmorales o los hijos de Chávez?, ojo, a mi me parece que ambos epítetos o sustantivos les lucen. Paso a explicar por qué.
En el 2015 la oposición ganó la mayoría en la Asamblea Nacional. En ese entonces nos dijeron a los venezolanos que saldríamos del chavismo.
Ya habíamos salido de Chávez, no se si por voluntad divina o cubana, pero ya no teníamos al político por antonomasia que tuvo ese movimiento.
Los demás chavistas eran pura regorgalla. Aprovecharon el poder para enriquecerse. Se atrevieron a soñar como decía el programa de TV en RCTV que dirigía Nelson Bustamante.
Once años después seguimos en lo mismo o peor. Porque ahora no tenemos soberanía. Ojo no tengo nada contra Papá Trump. Él dice que en cualquier momento se postula para presidente de Venezuela. No. Yo creo que ya es.
Claro, si se postula, a lo mejor gana. Por eso los epítetos de Los inmorales o los hijos de Chávez, no le mal queda a nuestra oposición.
¿Quiénes son los hijos de Chávez?
Los hijos de Chávez son todos aquellos “dirigentes” políticos de oposición que surgieron en el 2000, cuando el chavismo llegó al poder.
Allí está Henrique Capriles, él es el más viejo por antigüedad, no por edad; Juan Requesen; Ricardo Sánchez, Julio Borges, Leopoldo López, el viejito Manuel Rosales, María Corina Machado, Carlos Vecchio, Freddy Superlano, Stalin González, Miguel Pizarro, Lester Toledo, David Smolansky; Loren Saleh, José Brito, Luis Parra, Delsa Solorzano, Gerardo Blyde, Roberto Enriquez, Juan Guaidó y si me falta alguno perdón, a veces la memoria juega pasadas.
Pero, creo que estos son los básicos.
Este grupo dirigió la oposición a través de la MUD, de la PUD, de la manito.
Inventaron la plaza Altamira, pidieron las sanciones, montaron La Salida, crearon el Interinato y los mantras como Hasta el final.
Nunca lograron nada. Más allá de mandar muchachos, algunos desnudos, como el pobre que caminó por la autopista hacia una alcabala de militares que lo esperaba; o los que
montaron campamentos en las avenidas de Venezuela y se dedicaron a quemar, destruir, romper, desde semáforos pasando por vidrieras, instalando “miguelitos” para destruir neumáticos o propiciaron que miles de jóvenes armados con petos de cartón y gomeras con piedras se enfrentaran a los militares.
Así crearon miles de familias rotas por la pérdida de algún muchacho muerto o encerrado en las cárceles del chavismo que en eso sí superó a Rómulo Betancourt, a Carlos Andrés Pérez y a Rafael Caldera.
Pero además embullaron a militares, a policías, a oficiales y después los dejaban como el capitán Araña: montaban a la gente en el barco y se quedaban ellos en la playa.
Pero por qué digo que son los hijos de Chávez, simplemente porque ninguno hizo nada trascendental más allá de hacer que otros pusieran la vida y el cuero; nunca tuvieron discurso, jamás supieron lo que era la lealtad y mucho menos respetaron al otro.
Tal cual Chávez, al margen que el tipo no llegó a ser tan malos como estos de oposición. A veces tuvo corazón como decía la canción.
¿Quiénes son los inmorales?
Los mismos que son los hijos de Chávez, más María Corina Machado, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Manuel Rosales, Henry Ramos Allup, etc.
Pero por qué digo que son inmorales, simple, no sólo pidieron las sanciones que destruyeron el aparato productivo del país sino que además montaron narrativas como que Venezuela era un Estado Fallido; Venezuela era la meca de la droga; en Venezuela existía el Cartel de Los Soles; en Venezuela los iraníes enriquecían uranio para hacer bombas nucleares; en Venezuela los rusos y los chinos instalaron satélites y bases militares para atacar a occidente y en Venezuela todos los venezolanos eran unos desleales porque celebraban conciertos, trabajaban en medio de las peores circunstancias, y eran chavistas.
Sólo eran puros los que estaban con ellos. O sea, la godarria caraqueña que se quedó sin país, ya no tenía monopolio en programas sociales, en producción de alimentos, en manejo de medios, en producción petrolera; en producción de medicamentos, etc.
La clase media estúpida que es muy amplia y que cree que son superiores porque hablan como Laura la Sin par de Caurimare, vive en El Cafetal; Prados del Este; La Tahona; La Trinidad; Cerro Verde; Santa Paula y otros; su familia fue fundadora de AD o Copei; manejaban los estacionamientos del aeropuerto nacional e internacional del país y tenían los negocios, que no tenía la godarria y trabajaban en la industria petrolera, en el grupo Mendoza, en el grupo Polar, en La Bigott etc.
Ni piensen que hablo desde la envidia. Yo fui sortaria; estudié en la UCAB, con beca de Hercole D’adazzio, empresario restaurantero el mejor del oriente del país, porque era amigo de mi papá.
Fui directora del periódico de la escuela de Comunicación Social; egresé entre los primeros 20 de 200; trabajé 25 años en El Nacional y 5 años en El Universal y siempre me moví en ese universo de la godarria y la clase media sin pertenecer ni a una ni a la otra, pero con claridad mental. Observando. Observando.
Estos inmorales con el interinato crearon un país paralelo y manejaron Citgo, a la que no quebraron de vaina; Monómeros, a la que sí quebraron; las embajadas de Venezuela en el exterior como la de Washington, donde por cierto, se desaparecieron todas las obras de arte de Michelena, el acta de Independencia; obras de otros autores como Jesús Soto o Alejandro Otero, posiblemente; condecoraciones recibidas en nombre del país.
El amigo Carlos Vecchio tiene que explicar muchas cosas. Dónde están esas propiedades es la pregunta lógica.
Y eso ocurrió también en el consulado de Venezuela en Nueva York. Todos cobraban sueldos millonarios desde las embajadas y consulados del interinato donde el menor era de 15 mil euros. Todos tenían apellidos históricos, Zubillaga, Trotta Gamus; Gutiérrez; Mendoza de López, pura clase media en algunos casos de La Lagunita y la godarria del Country Club. Ningún hijo de vecino.
En fin, los propios bachacos, pero los ladrones son los otros, cuando en verdad, todos lo son.
Son unos inmorales porque la doña María Corina tiene montada ahorita la narrativa de que van para elecciones y ha embochinchado al país en ese tema mientras ya no hay soberanía, no sabemos qué va a pasar con el oro de Londres; tampoco con el oro que está en Cuba, que el malandro de Fidel Castro le pidió de garantía al tonto de Hugo Chávez; la situación de la Exxon que saca petróleo en el mar territorial venezolano frente a la desembocadura del río Orinoco, en la zona del Esequibo donde el motolito del presidente de Guyana Alí Irfaan, dice que eso es de ellos.
Y las elecciones no van por ahora. Ella lo sabe. Antonio Ledezma lo sabe. Leopoldo López, quien es ahora la mano que mece la cuna, lo sabe. Pero tienen como himno nacional el bolero “Miénteme más, que me hace tú maldad feliz”.
