Carmen Carrillo
Este lunes Jorge Rodríguez vivió en carne propia lo que los guayaneses viven todos los días: el abandono de su gobierno regional.
Lo que se suponía sería un acto lleno de emoción, de alegría, porque era el arranque de la peregrinación organizada por el gobierno para exigir el cese de las sanciones contra el país, se convirtió en una vitrina que mostró la realidad que viven los habitantes del estado Bolívar. Bolívar es tierra de peregrinos. Siempre se anda buscando algo.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez fue el responsable de arrancar la acción en el estado Bolívar.
Después de iniciar la peregrinación en Ciudad Bolívar, llegó al peaje de Ciudad Guayana y de allí arrancó a Sidor donde presuntamente lo esperaba un grupo de trabajadores que continuarían con él hacia el cerro El Gallo en San Félix, pero allí no había nadie así que Jorge no estuvo mucho tiempo; arrancó para El Gallo en San Félix.
En el cerro El Gallo se llevó a cabo la actividad sin problema y luego fue el encuentro con las fuerzas vivas de la ciudad y con dirigentes de la oposición.
Sólo que él único que habló fue el representante de Fedecámaras Bolivar. Y es que este evento, la peregrinación para exigir que Estados Unidos termine de levantar las sanciones contra el país, tiene entre sus organizadores a Fedecámaras nacional.
La gobernadora Yulisbeth García cuando se le informó sobre el evento en Bolívar, dijo que ella lo haría con el apoyo de Biesur y desde Caracas le respondieron, “no mamita, nada de Biesur, es con Fedécamaras y ellos se ocupan”.
Por supuesto, eso no le gustó para nada a la Tata, que así es como la conocen en Bolívar, desde su época de cuando vivía en El Pao, luego cuando llegó a la política en Upata, fue alcaldesa y ahora gobernadora.
Y se pusieron alpargatas
Si algo ha hecho la gobernadora del estado Bolívar, es hablar poco y con pocas personas. Ella solo se reúne con Senén Torrealba, de Biesur y por supuesto Senén es un tipo que no es conocido, precisamente por su amplitud mental y su tolerancia.
Al contrario vive en un enfrentamiento permanente. Ni porque pasa de 80 años se cansa.
Y claro, la Tata se ha enfrentado con los de Fedecámaras Bolívar, que han llevado su palo del amigo Senén.
Por eso cuando le tocó el turno de hablar al de Fedecámaras, después que lo hizo Jorge Rodríguez, no perdió chance y lo primero que hizo fue decir que la gobernadora no se reunía con nadie, que no trataba a nadie, no recibía a nadie y que nadie conocía su nombre porque la llamaban la Tata.
Y que el alcalde de Caroní, Yanny Alonso, era peor porque ni siquiera conocía la ciudad porque al igual que la gobernadora, venía de Upata.
Jorge Rodríguez escuchó con una sonrisa en los labios, como la que ponía Hugo Rafael Chávez Frías cuando venía a Bolívar y le caían a palo al gobernador Antonio Rojas Suárez.
Luego de esto, se acabó el encuentro y continuó la peregrinación.
¿Dónde vive la Tata?
La primera mujer gobernadora electa, Yulisbeth García, alias La Tata como dijo la presidenta Delcy Rodríguez cuando vino a Bolívar la primera vez, no despacha desde la Calle Constitución de Ciudad Bolívar porque no se siente a gusto.
Ella no ha entendido que salió de Upata y que ahora gobierna el estado más grande del país que además puede mantener a Venezuela sin problemas por el oro, el petróleo, las aguas, los minerales.
Ella prefiere gerenciar desde Upata, desde su casa por eso ha ido agrandándola, con áreas adecuadas para hacer encuentros de gobierno allí.
Lo que nadie sabe es de dónde sale el dinero para eso, porque el Estado no tendría porque acomodarle la casa personal, particular, a la señora.
La gobernación tiene su sede y se pusieron aires acondicionados nuevos porque ella se quejó de que no enfriaban bien, como si ella hubiera nacido en el Polo Norte y vivido en un Iglú.
Tiene un año gobernando y sólo sabe farandulear. Entrega medicinas que no consiguió ella, que mandaron de Caracas; entrega casas que no hizo ella, hicieron desde el gobierno central; vive asfaltando con un empresario de origen otomano a quien le dijo en un acto público “fulano usted a mi no me tiene que dar nada, consígame el asfalto”. Todo el que escuchó eso, miró pa’l cielo.
El slogan que tiene es al “trabajo no le gana nadie” y uno siente que caramba no somos muy glamorosos en Bolívar.
La Tata ha logrado que el gobierno de Ángel Marcano parezca de príncipe con oficina y todo desde La Gallera; que el gobierno de Justo Noguera que lo único que hizo bien fue perseguir y chismear y el de Rojas Suárez que sólo sirvió para que él tomara clases de piloto, se vean fantásticos al lado del de ella.
Porque me parece una falta de respeto comparar su gobierno con el de Rangel Gómez, quien no es santo de mi devoción y se que fue perverso, pero carajo, no acabó el estado, echó palante.
¿Y el alcalde?
En realidad el municipio Caroní no ha tenido mucha suerte en cuanto a los alcaldes del chavismo, creo que sólo se salva Pastora Medina, que no era chavista pero fue causerrista y pepetista que es casi lo mismo.
Pero con Yanny Alonso se rompió ese molde. Ese muchacho explica y explica y sólo enreda. Por orden de Caracas se acabó el contrato leonino que firmó el amigo Tito Oviedo y sus concejales con Fospuca
Y Yanny no ha podido explicar ni sus concejales tampoco ¿Cómo quedó la tarifa, la deuda con Fospuca, sigue existiendo? ¿El perolero que incautó Fospuca por concepto de deudas en dólares o en euros a quién le quedó? ¿Al municipio, a Fospuca? Y cómo es la ordenanza referida a recolección de basura y a tarifa y así es todo.
A él solo lo vemos en actos con la gobernadora porque también es de Upata. Hasta eso logró la Tata, tiene a tres de su equipo gobernando el estado, a Ornella Arveláez en Piar; a Yanny Alonso, en Caroní y a ella en Bolívar.
Todo estaría bien, si fueran tipos de avanzada, modernos, tolerantes pero no. Nada de eso existe. Ellos logran que Marcano parezca simpático.
Al final gobiernan pero como una banda, sólo reciben a sus amigos, que son poquitos y sólo se reúnen entre ellos. No, es que no tenemos suerte, vamos a terminar añorando a Rangel Gómez y al Gago José Ramón. ¡Santo Dios!
