Caracas.- El puerto de Houston se ha convertido esta semana en un centro neurálgico de actividad logística, con la carga de equipos e insumos petroleros hacia Venezuela, en medio de un cambio de política del presidente Donald Trump que permite el envío de material para reactivar la producción en el país, tras años de sanciones económicas.
Greg Díaz, presidente de la naviera International Frontier Forwarders e hijo de una familia venezolano‑estadounidense, dijo a la AFP que el Roibeira, un buque de carga equipado con maquinaria y equipos para la industria petrolera, se prepara para zarpar desde el puerto de Houston con destino a Venezuela.
Explicó que el cargamento supera los 8.500 metros cúbicos, equivalentes a unos 120 contenedores.
“Estamos ayudando no solo a las grandes compañías, sino también a medianas y pequeñas empresas a hacer realidad el sueño venezolano”, dijo Díaz desde el puerto de Houston.
Esta operación llega tras el levantamiento de restricciones por parte del presidente Donald Trump, destinado a estimular la producción de crudo en un país marcado por años de crisis y sanciones.
“Antes nos tomaba entre seis y ocho meses acumular suficiente carga; ahora en 20 días completamos el barco y podemos despachar los pedidos de inmediato”, señaló Díaz.
Según la agencia, la demanda proviene principalmente de empresas privadas venezolanas, que comienzan a invertir tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Estados Unidos, que previamente mantuvo un embargo de siete años, ha otorgado licencias a un reducido grupo de multinacionales para operar en Venezuela bajo ciertas condiciones. En su reciente discurso sobre el Estado de la Unión, Trump afirmó que EE. UU. había recibido más de 80 millones de barriles de petróleo venezolano y describió al país sudamericano como “nuestro nuevo amigo y socio”.
Pese al entusiasmo, grandes compañías petroleras mantienen la cautela. Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, advirtió que muchas empresas quieren evaluar primero la infraestructura existente y la estabilidad política antes de comprometerse a inversiones de largo plazo. “¿Qué pasaría si en unos años Venezuela tuviera elecciones libres y cambiara las reglas?”, cuestionó.
El Cooperante
